Trastornos de comportamiento

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Una conducta siempre está diciendo algo del contexto, no solo de quien la tiene. Y una etiqueta puede ordenar un tratamiento o puede quedar pegada como una definición de quién sos — la diferencia está en quién la usa y para qué.

Orientación de cuidado

"Trastorno de comportamiento" no es un diagnóstico único: es un paraguas que cubre cuadros muy distintos, con causas, tratamientos y pronósticos que no tienen nada que ver entre sí. Lo primero es un diagnóstico preciso, porque de eso depende todo lo demás. En chicos y chicas conviene además descartar lo que se confunde seguido con un problema de conducta: dificultades de aprendizaje, problemas de audición o visión, sueño insuficiente, o una situación difícil en casa o en la escuela.

Referencia clínica: MedlinePlus - Salud mental y conducta

Lo que propone la biodescodificación

La biodescodificación arma una taxonomía propia según la etapa embrionaria y sostiene que estos cuadros surgen de "constelaciones cerebrales": la combinación de dos conflictos, uno activo y otro en reparación. Para la primera etapa describe la desorientación espacio-temporal, ligada a la salida del ser vivo de su medio habitual —desarraigo—, que clasifica dentro de la demencia o pseudodemencia, y la consternación, con acumulación de objetos o conductas de despilfarro. Para la segunda, un bloqueo emocional por dos conflictos de protección, que llama "autismo clásico" y describe como caparazón psíquico y vacío emocional. Para la tercera, la megalomanía por conflictos de desvalorización, o —cuando hay conflicto de dirección— personas "con falta de personalidad o con múltiples personalidades, ninguna de ellas válida", que en terapia hablarían sin parar y seguirían varias religiones y maestros para no equivocarse. Para la cuarta, los cuadros maníaco-depresivos y bipolares según qué hemisferio predomine, más constelaciones que llama paranoica, biomaníaca y autista, con alucinaciones auditivas y manía persecutoria. Sobre la constelación de bronquios y laringe —"personas felices, con cierta euforia"— dice que es muy protectora y desaconseja tocarla terapéuticamente. Y propone como abordajes disociar a la persona mediante metáforas o técnicas de PNL.

La mirada de Trascender Consciente

Esa taxonomía por etapas es un sistema cerrado: clasifica, pero no orienta hacia nada que se pueda hacer. Y en conducta la clasificación importa mucho —no es lo mismo un TDAH que un trastorno del espectro autista, que un cuadro de ansiedad, que una respuesta esperable a una situación difícil— y esa distinción la hace una evaluación profesional.

Hay tres cosas de esta entrada que TC no toma. Que la desorientación de un adulto mayor sea desarraigo: una desorientación nueva se estudia siempre, porque puede ser una infección urinaria, un fármaco o un cuadro neurológico, y llamarla conflicto retrasa un diagnóstico que a veces es reversible. Que el autismo sea un caparazón defensivo: no lo es, es una condición del neurodesarrollo presente desde el principio. Y desaconsejar tocar terapéuticamente un estado de euforia: si alguien está en fase maníaca, no intervenir no es respeto, es dejarlo solo en el momento de más riesgo.

Lo que TC quiere marcar, sobre todo cuando se trata de chicos, es que un comportamiento difícil casi siempre es una forma de decir algo que todavía no se puede decir de otra manera. Eso no lo clasificamos: lo escuchamos, mientras el diagnóstico y el tratamiento van por su carril.

Ejes posibles de exploración

Preguntas que abren

Lo que no podemos concluir

El Atlas no diagnostica ni reemplaza consulta médica, psiquiátrica ni psicoterapéutica.

Conceptos de Trascender Consciente

Escrito por Gisela Batista — Terapeuta · acompañamiento en Trascender Consciente.

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