Libre albedrío y la ilusión de elegir

No estás completamente determinado. Tampoco sos completamente libre. Estás en camino. Y ese camino es, justamente, integrar lo que te condiciona para poder elegir un poco más desde la verdad… y un poco menos desde el miedo. Ahí empieza a nacer la libertad real. ### Dicho en sesión Gise, a alguien que sentía que su vida ya venía escrita por la familia en la que nació: *"Este es el mapa de tu vida. Significa que las cosas no están escritas: se hacen."* *"Antes estabas condenada a hacer esto. Ahora sos vos la que elige."* Y cuando esa persona describió lo que sentía al elegir —*"vértigo y emoción a la vez"*—, Gise no lo trató como un problema a calmar: *"Esa sensación de vértigo es la sensación de libertad. Y no todas las personas la pueden sentir."* Es un matiz que la ficha no tenía: la libertad recién conquistada no se siente cómoda. Se siente como vértigo, y confundir ese vértigo con una señal de error es una de las formas más comunes de volverse atrás.

Núcleo

Ni libertad absoluta ni destino cerrado. La mayoría de las decisiones que creemos libres están profundamente condicionadas —por creencias, historia emocional, traumas, linaje e incluso experiencias que podrían exceder esta vida. Cuando alguien dice "siempre elijo el mismo tipo de pareja" o "termino saboteando lo que deseo", no exagera: hay algo que elige antes que ella. Ese algo es el inconsciente. Ver El inconsciente biológico y sus reglas.

La pregunta correcta

No es si somos libres o determinados, sino desde dónde estamos eligiendo. Cuando el trauma no está integrado, muchas decisiones no nacen de la libertad sino de la protección: no elegimos lo que amamos, sino lo que nos resulta familiar; no lo que nos expande, sino lo que no nos amenaza.

La libertad se conquista

Cuanto más inconsciente hay, menos libres somos. Cuanto más miramos, integramos, abrazamos y transformamos, más espacio de elección real aparece.

La libertad no es un poder que se tiene por naturaleza: es algo que se va conquistando al dejar de estar secuestrados por lo que nos determina desde la sombra. El libre albedrío, en TC, no es bandera de poder espiritual sino acto de humildad: reconocer que no todo nace de una elección consciente, y aun así asumir que podemos hacer algo con eso.

Somos co-creadores dentro de una trama que nos antecede: personal, biológica, cultural, transgeneracional y —para quien lo sienta— espiritual. Ni víctimas pasivas ni responsables omnipotentes. En camino.

Escrito por Gisela Batista — Terapeuta · acompañamiento en Trascender Consciente.

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