Compromiso real con la transformación

El compromiso real no se grita ni necesita afirmarse. Se demuestra en la forma en que elegís seguir presente en tu propia vida. Se nota cuando, en lugar de escapar, decidís quedarte y escuchar. No es declararte iluminado: es aceptar que estás en camino… y seguir caminando. ### Dicho en sesión Gise, a alguien que se pasa la vida resolviéndoles cosas a los demás. Lo primero que hace es sacar del medio la confusión más común sobre lo que significa cuidarse: *"No confundas tratarte bien con darte un gusto."* Y lo que pone en su lugar: *"Aprender a decir que no es la primera cosa básica para tratarte bien."* *"Aprender a usar el recurso más importante que tenés, y que es el más escaso de todos: tu tiempo. El tiempo es el recurso escaso que no vuelve."* Es compromiso en el sentido de esta ficha, no en el de la agenda: el premio, el viaje, el capricho son eventos; decir que no es una práctica, y se ejerce en los días comunes. Lo que se compromete ahí no es la voluntad, es la presencia en la propia vida.

Núcleo

El compromiso del que habla TC no es fuerza de voluntad, disciplina férrea ni conducta impecable. No es con un ideal, sino con lo que es: con la emoción que aparece, la herida que late, la reacción que no controlamos. Comprometerse no es exigirse no volver a caer, sino animarse a ver cuando volvemos a caer… y no huir de esa escena interna.

Comprometerse no es prometer que "a partir de ahora voy a estar bien" o "voy a vibrar alto". Es sentarse al lado de la experiencia tal como es y decidir quedarse ahí el tiempo que sea necesario.

Características

La definición operativa

Comprometerse con la transformación no es prometer que no vamos a tropezar. Es comprometernos a regresar cada vez que lo hagamos. No es "no me voy a perder más", sino asegurarnos de volver a buscarnos cuando nos perdamos.

Valor y veredicto.

Escrito por Gisela Batista — Terapeuta · acompañamiento en Trascender Consciente.

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